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La víctima y la heroina


Me he dado cuenta que después de publicar sobre mi experiencia como viuda en diferentes grupos de redes sociales, la emoción de la vergüenza y la pena me han agobiado.

Y es porque aunque soy una coach de vida, soy un ser humano y experimento emociones.


Ser viuda es fácil y difícil al mismo tiempo. Creo que es difícil porque no me gusta estar en modo víctima. Tengo muchos pensamientos sobre lo que significa ser una víctima. Y el coaching ha enseñado que, para evitar el drama, debes ceñirse a los hechos. Entonces, ¡el diccionario es una gran herramienta!


¿Qué es una víctima?

Según el diccionario de Oxford, una víctima es “una persona dañada, lesionada o muerta como resultado de un delito, accidente u otro evento o acción”.


¿Fui una víctima?

Sí, fui una víctima. Fui perjudicada como resultado de la muerte de mi cónyuge. Lo vi en agonía durante sus últimas horas, minutos y segundos de su existencia. Aceptar esta nueva identidad ha sido muy duro para mí.


A veces me resulta difícil compartir con otras mamás que no conocen mi historia, que soy viuda. Especialmente, cuando empiezan a preguntarme sobre mis planes de tener más hijos. Sé que no se trata de ellas, se trata de mí y de mi relación con mi viudez.


¿Por qué?


Cuando recuerdo a las viudas que he conocido a lo largo de mi vida, recuerdo que ninguna de ellas habla de sus emociones después de perder a su pareja. Y veo mujeres sufriendo internamente, viviendo en modo automático, como si no hubiera otra salida: solo la de esperar a que los días pasen.


Frases como “la vida continua", “el muerto al hoyo y el vivo a la fiesta” no permiten que nosotras las viudas nos demos un momento para reconocer nuestro sufrimiento ante el cambio de identidad.


La sociedad no quiere hablar de la parte triste - “que tu hijo no te vea llorar” y así lo aprendí inconscientemente.



Y hablemos de buscar pareja. Cuando mis citas potenciales me preguntan por qué estoy soltera y comparto “soy viuda”, la conversación cambia o algunos de los chicos dejan de hablarme. Ojo, también creo que es divertido.


Es verdad, yo soy una víctima. Y también creo que todos los humanos hemos sido víctimas en algún momento de nuestras vidas por ejemplo: en la escuela, en una relación, en un matrimonio, con extraños, etc,.


¿Qué es lo que no me gusta de ser una víctima?


A veces, no me gusta que la gente sienta pena por mi situación, no me gustan las pausas después de decir que soy viuda. No me gusta pedir ayuda a extraños, no me gusta traer personal de mantenimiento para hacer reparaciones en mi casa. Y de nuevo lo digo, no tiene que ver con ellos, es que no me gusta pensar que mi marido está muerto.


Al mismo tiempo pienso en la otra parte de mi vida: la que me hace sentir estoy orgullosa, “la heroina”. Basado en una definición encontrada en Internet; la heroina es la protagonista de la historia; un atributo de la heroina es que hace algo heroico, generalmente algo en lo que hay acción.


Creo que hablar la experiencia de vida de una mujer que a los treinta y dos años se convirtió en madre y viuda en menos de un mes es heroico. Podría haberme conformado con una “nueva normalidad”.


Podría haberme escondido en mi dolor, o tal vez haberlo ignorado. En cambio, decidí vivir intencionalmente y compartir mi experiencia. Ya voy para el cuarto año de ser viuda, he hecho muchos cambios en mi manera de pensar y en las acciones para vivir mi vida.

Quiero que la gente sepa que vivir el duelo nos hace más humanos, más vulnerables y es una señal de coraje.


La parte de víctima complementa la parte de heroina de mi vida.


Y si contar mi historia me va a hacer sentir avergonzada, apenada y a la vez me va a servir para ayudar a que otras viudas hablen de su experiencia: estoy dispuesta.


Feliz día


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